Salud íntima, indispensable para nosotras

By | mayo 15, 2017

La edad recomendada para la primera visita al ginecólogo son los 18 años, o cuando se empiezan a mantener relaciones sexuales.

Si algo tenemos en común mujeres y hombres es la necesidad de mantener un cierto nivel en lo referente a la salud íntima. Pero esos niveles son más altos en las mujeres, sobre todo debido a por cómo está formado el aparato sexual femenino.

La elección entre compresas y tampones, el uso de geles íntimos o la temida visita al ginecólogo son algunas de las cosas a las que tienen que enfrentarse las mujeres, y de las cuales los hombres se libran. Las que más suerte tienen sólo necesitan preocuparse por elegir si prefieren llevar compresa o tampón. Otras, además, tienen que llevar antiinflamatorios u otros medicamentos que les quiten, o al menos disminuyan, el dolor de ovarios.

Salud íntima: Tampón vs. compresa
Esta es una elección a la que todas las mujeres, tarde o temprano, se acaban enfrentando. Y es que cuando llegan esos días del mes necesitamos estar lo más cómodas posible (a pesar de la incomodidad que acarrea estar con la regla).

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Y es que las diferencias entre estos dos métodos son abismales. Lo más recomendable es utilizar tampón durante el día, ya que resulta mucho más higiénico y cómodo, y cambiar a la compresa por la noche. Y os preguntaréis por qué si es más higiénico no se puede usar también por la noche. Es muy sencillo: es algo que hay que cambiar cada cuatro o seis horas (dependiendo, por supuesto, del flujo). Por lo tanto, si no quieres tener que levantarte en mitad de la noche, mejor optar por el método más tradicional.

Además, tanto de uno como de otro tienes diferentes tipos. Mientras que existen compresas con alas, maxi, de noche, normales, con los tampones el tamaño varía según para qué cantidad de flujo se tenga en cada momento.
Salud íntima: La visita al ginecólogo

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La tan temida visita al especialista resulta un trance por el que todas las mujeres tienen que pasar. Y es que recomiendan que sea una vez al año.

En esa revisión anual se comprueba que todo esté bien, realizando una serie de pruebas básicas, y a veces también complementarias. Además, se hace una exploración externa en la que se comprueban la tensión arterial, el peso, la temperatura, la talla, al mismo tiempo que se hace una auscultación cardiorrespiratoria y se palpan el abdomen, el tiroides y los ganglios cervicales.

Tampoco faltan en estas visitas las preguntas sobre si se mantienen relaciones sexuales de riesgo, si se quiere tomar la píldora anticonceptiva y demás cuestiones relacionadas con la salud de las mujeres.

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